Amazonia y más alla

La crisis desatada en estos días sobre el proceso de destrucción de uno de los pulmones de nuestra querida Tierra nos motiva a pensar los pasos que como humanidad debemos seguir para salir de este modelo económico y social entrópico y basado en la escasez.

Uno de los temas que tratamos en el Foro Espíritu de Humanidad que organizamos en Villa la Angostura en Octubre de 2018 tuvo que ver con la necesidad de tomar conciencia que nuestra relación, como especie, con la Naturaleza necesita ser urgentemente transformada.

Necesitamos evolucionar hacia una economía basada en el desarrollo regenerativo, la llamada economía azul o circular.

Esta es reparadora y pretende conseguir que los productos, componentes y recursos en general mantengan su utilidad y valor en todo momento. 

Hay un enorme potencial de desarrollo de nuevos negocios a partir de los principios de la economía circular. La Fundación Ellen MacArthur publicó en 2012 un informe desarrollado por McKinsey titulado Hacia la Economía Circular (recurso-producto-recurso-reciclado).

Es una estrategia que va más allá de reducir la entrada de materiales y la producción de desechos, y el consumo de bienes y servicios, pues incluye el cambio de combustibles fósiles a energía renovable.

Implica un cambio de conciencia global basado en tres pilares: la relación con nosotros mismos, la relación con la Naturaleza y la relación con la otredad, la comunidad.

¿Es posible afianzarnos como civilización empática?

Recuerdo que hace ya diez años tuve la oportunidad de conocer al profesor Jeremy Rifkin en su paso por Buenos Aires, presentando su libro “La civilización empática”. Un texto que deberían leer varios líderes políticos de esta hora para comprender que estamos frente a un “abismo entrópico planetario” y necesitamos migrar hacia un sistema capitalista posmaterial, dotar de civilidad a los ciudadanos y encarrilar el consumo hacia bienes dotados de sentido.

Rifkin se pregunta: “¿ha concluido la especie humana su fase pionera de desarrollo, ahora que ha invadido y colonizado prácticamente todos los rincones de la biosfera? Y de ser así, ¿está lista para asentarse en una fase de desarrollo cercana al clímax, vis-à-vis con la biosfera?

Una comunidad cuasi clímax se autoperpetúa y está en equilibrio con el hábitat físico. Alcanza un equilibrio en el consumo de materia y energía.

La selva amazónica, hoy en foco de atención global, es un buen ejemplo de ecosistema cuasi clímax.

Tal como hemos descripto en este blog, la visión sistémica nos presenta el desafío de las inequidades entre grupos humanos. Analicemos por un momento ese porcentaje de pobres de la humanidad que vive con dos dólares al día o menos, en estado de supervivencia, que aún no alcanzan el umbral mínimo para garantizar los aspectos básicos de la vida. 

Esta necesidad de desarrollo económico pendiente empuja el agotamiento de los recursos del planeta, así como la emisión de gases responsables del calentamiento global y del cambio climático. Consecuentemente, el riesgo de reiteradas catástrofes globales afectará la productividad en la producción de alimentos, siendo que nuestro desafío será alimentar a nueve billones de personas en el 2050. 

¿Es posible crear un futuro sostenible?

Para Rifkin, estamos en los albores de la Tercera Revolución Industrial a partir de la convergencia, por un lado, de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, con la revolución en la distribución de las energías renovables, cuyos efectos deberían ampliarse a partir de la segunda mitad del Siglo XXI y más allá.

Los diferentes tipos de energía renovable: solar, eólica, hidráulica, geotérmica, mareomotriz y biomasa; conforman el primer pilar de la Tercera Revolución Industrial. Estas energías son distributivas porque a diferencia de las convencionales, se encuentran en todas partes en proporciones diversas.

A pesar de que las nuevas tecnologías nos permiten recolectar las energías renovables en forma cada vez más barata y eficiente, necesitamos de una infraestructura para almacenarlas. Y entra aquí el segundo pilar de la Tercera Revolución Industrial, el sector de la Construcción. Esto porque es posible reconvertir los edificios existentes en las ciudades urbanas para que generen su propia energía transformándolos en verdaderas plantas energéticas. Los edificios acumularán y generarán energía local a partir del sol, el viento, la basura, los residuos agrícolas y forestales, las olas, las mareas, las fuentes hidráulicas y geotérmicas. Cubrirán sus propias necesidades y compartirán los excesos.

El tercer pilar necesario para maximizar estas energías renovables y reducir su costo es desarrollar métodos de almacenamiento. Las baterías por ejemplo pueden proporcionar un medio pero limitado.

Rifkin asegura que el hidrógeno puede ser un medio de almacenamiento de todas las energías renovables, que aseguraría un suministro estable y su transporte.

Finalmente, el cuarto pilar será la reconfiguración de las redes eléctricas siguiendo los pasos de Internet que permita a las empresas y a la población producir su propia energía y compartirla. Esta red inteligente podría inclusive estar conectadas a los cambios climáticos para ajustar los flujos eléctricos. La interconexión a vehículos eléctricos podría ampliar la generación de éstos hacia la red en momentos que no se utilicen. 

Estos cambios sin duda impactarán en la necesidad de reconstruir las infraestructuras de cada país, creando nuevos puestos de trabajo, así como capacitar a las personas desde lo profesional y vocacional.

La democratización de la energía producirá efectos sociales necesariamente.

En lugares urbanos donde el espacio abierto para la fijación de paneles solares es reducido, es ahora posible recurrir a nuevas tecnologías en estudio como los concentradores solares con elementos semitransparentes que pueden instalarse en forma prácticamente invisible en las ventanas de las viviendas o en las fachadas de los edificios, convirtiéndolas en verdaderas plantas generadoras de energía. Este sistema compuesto por moléculas orgánicas capaces de absorber los espectros de luz ultravioleta e infrarroja podría ser el futuro de la construcción sostenible. 

Estos espectros de luz son convertidos en electricidad por medio de tiras finas de celdas fotovoltaicas. 

Según Richard Lunt, profesor de Ingeniería Química y Ciencia de Materiales de la Universidad de Michigan, estos dispositivos pueden proporcionar un potencial de generación de electricidad similar a la que se consigue con las placas solares ubicadas en azoteas, y ampliar su aplicación a autos o dispositivos electrónicos móviles.

El potencial de la sabiduría y el aprendizaje colectivo son parte de este cambio de paradigma.

La economía colaborativa peer to peer, apalancada por la evolución de las nuevas tecnologías, dan paso a un modelo de capitalismo distributivo. Sus fundamentos se basan en una mirada distinta sobre la naturaleza humana: está en nuestra naturaleza colaborar con los demás por el puro placer de contribuir al bien común, resultando en una optimización del bienestar del grupo y de nuestro interés propio.

Hoy existen miles de plataformas colaborativas sobre servicios financieros, cadenas de valor, uso de espacios inmobiliarios para trabajo o turismo, servicios de transporte, financiamiento de proyectos, reparación de objetos, comercio minorista y mayorista y servicios profesionales entre otros.

Las ciudades inteligentes se integran a este nuevo modelo económico y social

Este proceso de cambio hacia un modelo económico circular, basado en energías renovables y de capitalismo colaborativo se hace aun más necesario en el marco de la ola de urbanización global.

Se estima que para el año 2040 dos tercios de la población del mundo estará concentrada en centros urbanos, sobretodo en Asia y Africa.

Las llamadas “Smart Cities” o ciudades inteligentes ya son una realidad en distintas partes del planeta, respondiendo a este necesario cambio de modelo, utilizando bases de datos centralizadas conectadas a nuevas infraestructuras para responder a las necesidades de los ciudadanos en tiempo real, con servicios públicos inteligentes y transformando la gestión de gobierno.

A través de hiperconectividades entre edificios, energía, sensores y redes, transportes, entre otros.

Una de las características de estas ciudades es ser autosuficientes en la generación de la energía renovable que consumen.

Un ejemplo es la estrategia de energía limpia de Dubai.

Gradualmente derivará el 75% de su energía hacia fuentes renovables.

Planean lanzar un proyecto de energía solar para el 2030 con capacidad para 5000 megawatts, derivando el 25% de las necesidades de energía a esta fuente en la próxima década.

Su plan incluye además una serie de avances adicionales: imprimir en 3D un 25% de sus edificios, automatizar un 25% del tránsito sin conductores, instalar árboles artificiales que potencien la captura de energía solar, provean wifi, mapas interactivos y puertos de carga de energía, integrar drones a los sistemas de tránsito público de personas, y encabezar el diseño de redes eléctricas inteligentes, plantas desalinizadoras, y construir casas ecológicas autosuficientes.

Otro ejemplo es China con varios pilotos de ciudades inteligentes. Tal el caso de la nueva área Xiong´ancuyo objetivo es facilitar la integración de Beijin, Tianjin y Hebei, cuyo plan es transformarse en una ciudad verde e innovadora. Podría convertirse en el próximo Shenzhen y Pudong, principales centros de negocios.

La transformación de esta zona rural implica: trenes de alta velocidad, traslado de funciones de Beijin que no sean de la administración de la capital como universidades, construcción de un parque científico  para atraer a empresas de conservación de energía y protección del medio ambiente, así como atraer talento científico. 

Se intensificará la construcción de infraestructura inteligente con formas inteligentes de administración de la ciudad, regulación de tránsito de autos autónomos.

En cuanto a energía será 100% limpia con fuentes renovables y reduciendo la emisión de carbono. 

Se prohibirán las fabricas con altas emisiones de carbono.

También se exploran oportunidades de fuentes alternativas de energía como gas natural o geotérmica.

Claramente Xiong´an será un modelo de desarrollo de ciudades del interior de China.

Otro proyecto interesante en lo que a energía limpia se refiere es la planta que Tesla construye en Reno, Nevada. Una Gigafábrica de baterías de iones de litio para ser utilizadas en los propios vehículos de la marca y en edificios y casas de ciudades. Esta fábrica, a su vez tiene autosuficiencia energética mediante paneles solares, molinos y fuente geotermal.

Es claro que el sol será a largo plazo la energía limpia para la humanidad. Y el mayor desafío será su captación en el espacio y su transferencia inalámbrica a la Tierra mediante un sistema de satélites en orbita. 

El desarrollo de fuentes de energía renovable es una de las bases del camino hacia un modelo económico regenerativo, circular y colaborativo que asegure la sustentabilidad de nuestra civilización.

Creemos que, mientras las tecnologías siguen evolucionando, debemos trabajar desde la educación y la comunicación para impulsar la transformación de los modelos mentales en los liderazgos gubernamentales y empresariales, hacia una mirada sistémica y de largo plazo. Y la Amazonia nos esta alertando sobre la urgencia de estos cambios.

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