Crisis, aprendizaje y evolución

La crisis de pandemia global nos está presentando una serie de tensiones y paradojas que derivan en preguntas que nos haremos por un buen tiempo acerca de la gobernanza institucional, política, empresarial y el futuro de nuestro sistema económico y social.

Es claramente comprobable y, lo digo por experiencia personal, que el tenor de los liderazgos sigue teniendo un grado de influencia significativa en los sistemas de organización humana y sus reglas de interacción.

En el mundo empresario, si bien en los últimos tiempos se viene hablando mucho de las redarquías, de la gestión horizontal, el modelo seguido por quien o quienes dirigen moldea muchos aspectos de la cultura organizacional. Y este marco tiene un impacto directo en los comportamientos, los valores y el grado de bienestar de ese grupo humano.

A nivel de los países, en la actualidad asistimos a liderazgos que, sin importar el tipo de “sistema” de organización político y social, vienen sumando características entrópicas, autoritarias, controladoras, aislacionistas y poco colaborativas.

Del otro lado, la tolerancia social a estos modelos se basa fuertemente en el miedo, en este caso derivado de las vulnerabilidades que pone al descubierto la pandemia, en nuestro cuerpo físico y su finitud, y también sobre lo que vendrá el día después. Es el agravamiento de temores ya existentes antes de esta crisis y, sobre los que hablamos en nuestra nota anterior, como la pérdida de empleos por la falta de entrenamiento frente a los cambios tecnológicos y la digitalización de actividades o las guerras comerciales y relocalización de actividades, o inclusive las inmigraciones de personas necesitadas de otros países.

Un nuevo enemigo

Como bien destaca Byung-Chul Han, en una nota reciente:

“Pues bien, en medio de esta sociedad tan debilitada inmunológicamente a causa del capitalismo global irrumpe de pronto el virus. Llenos de pánico, volvemos a erigir umbrales inmunológicos y a cerrar fronteras. El enemigo ha vuelto. Ya no guerreamos contra nosotros mismos, sino contra el enemigo invisible que viene de fuera. El pánico desmedido en vista del virus es una reacción inmunitaria social, e incluso global, al nuevo enemigo. La reacción inmunitaria es tan violenta porque hemos vivido durante mucho tiempo en una sociedad sin enemigos, en una sociedad de la positividad, y ahora el virus se percibe como un terror permanente.”

En este punto Slajov Zizek observa en su libro “Pandemia” que en, primer lugar, las limitaciones no son sólo internas ya que hay una influencia del contexto. En segundo lugar, nos dice que la nueva forma de subjetividad descrita por Han está condicionada por la nueva fase del capitalismo global, que sigue siendo un sistema de clases con desigualdades crecientes. La lucha y los antagonismos no se reducen de ninguna manera a la “lucha contra uno mismo” intra-personal. Todavía hay millones de trabajadores manuales en los países del Tercer Mundo, al igual que hay grandes diferencias entre los distintos tipos de trabajadores inmateriales. Tales divisiones de clase han adquirido una nueva dimensión en el pánico por el coronavirus. Nos bombardean con llamadas mientras trabajamos desde casa, en un aislamiento seguro. 

Finalmente Zizek se interroga: ¿Pero qué pasa con aquellos cuyo trabajo tiene que realizarse fuera, en fábricas y campos, en tiendas, hospitales y transporte público? Hay un duro trabajo exhaustivo para muchos que se ocupan de sus efectos, pero es un trabajo significativo para el beneficio de la comunidad, que trae su propia satisfacción, no el estúpido esfuerzo de tener éxito en el mercado. 

Europa

Ambos autores destacan su preocupación por Europa. Zizek refiere a que tres tormentas se están reuniendo y combinando su fuerza sobre Europa. Las dos primeras no son específicas de Europa: la epidemia del coronavirus en su impacto físico directo (cuarentenas, sufrimiento y muerte) y sus efectos económicos que serán peores en Europa que en cualquier otro lugar, ya que el continente ya está estancado, y también depende más que otras regiones. 

A estas dos tormentas, hay que añadir ahora una tercera que podemos llamar el virus de Putogan: la nueva explosión de violencia en Siria entre Turquía y el régimen de Assad (apoyado directamente por Rusia). Ambas partes están explotando fríamente el sufrimiento de millones de personas desplazadas para su propio beneficio político. Están en una posición ideal para ejercer presión sobre Europa: los dos países controlan el suministro de petróleo, así como el flujo de refugiados, y por lo tanto pueden utilizar ambos como medio de chantaje. Entonces los racistas populistas tendrán su apogeo: podrán justificar su exclusión de los extranjeros con razones médicas “científicas”. Las políticas de simpatía que permiten la afluencia de refugiados podrían fácilmente desencadenar una reacción de pánico y miedo.

Para evitar esta catástrofe, lo primero que se requiere es algo casi imposible: el fortalecimiento de la unidad operativa de Europa, especialmente la coordinación entre Francia y Alemania. 

Confinamiento y sosiego

La pausa, el sosiego a la que hacía referecia Han en su libro La Sociedad del Cansancio, necesarios para la creatividad humana, se esta produciendo en forma forzada. Me pregunto si esto revertirá o mitigará los síntomas de autoexplotación del individuo ,del todo se puede (yes we can), sobretodo en la gente más jóven en sus actividades laborales. 

Lo que ciertamente se reafirma es una oleada de propuestas alentadoras para el ejercicio instrospectivo, la meditación, el regreso a las fuentes, el autoconocimiento, el rescate de las virtudes humanas en cada ser, el desapego de las aflicciones afectivas y del pasado, de las cosas materiales y sus demandas de atención, el dominio de la mente, los pensamientos y emociones positivas, la conexión con el presente, el bienestar y la felicidad.

Basta con recorrer las redes y encontraremos a diario foros, charlas, propuestas académicas, cursos, análisis y escritos que ofrecen contenidos vinculados al desarrollo del ser y su conciencia.

Para Slajov Zizek, el impulso de llenar cada momento del tiempo asignado con un intenso compromiso termina inevitablemente en una monotonía sofocante. El tiempo muerto – momentos de retiro, de lo que los viejos místicos llamaban Gelassenheit, liberación – son cruciales para la revitalización de nuestra experiencia de vida. 

Será un renacer perdurable de estos valores humanos? Estaremos frente a la innovación humana que tanto necesita el mundo?

Epoderamiento versus vigilancia

Esta no es una cuestión menor ya que resultaría necesaria como catalizador de un empoderamiento de las personas para producir un cambio en el sistema.

La contracara sería que la pasividad de los individuos para autogestionar la vida comunitaria de lugar a lo que la crisis justifica en pos de la pseudoseguridad de las poblaciones: gobiernos autocráticos que encuentran la forma de seguir controlando y arbitrando, por no decir manipulando, la vida de las personas. 

Ya Yuval Harari nos advertía en sus libros sobre las dictaduras digitales que podrían surgir. Y lo ha reafirmado en notas recientes durante la pandemia donde ha expresado:

“Mi principal preocupación es que, debido a consideraciones cortoplacistas, la gente tome decisiones equivocadas como, por ejemplo, lidiar con la crisis implantando regímenes autoritarios o incluso totalitarios, en lugar de empoderar a los ciudadanos. O que países opten por el aislacionismo y persigan intereses nacionalistas, algo que tendría consecuencias terribles para el mundo al terminar la crisis. Lo que elijamos en el próximo mes o dos cambiará el mundo durante años o incluso décadas.”

En este momento de crisis, nos enfrentamos a dos elecciones particularmente importantes. La primera es entre vigilancia totalitaria y empoderamiento ciudadano. La segunda es entre aislamiento nacionalista y solidaridad mundial.

Solidaridad versus nacionalismo

Reconoce Harari que las instituciones multilaterales se han venido debilitando con el advenimiento de gobiernos populistas y nacionalistas, implicando la pérdida de liderazgos globales ahora ausentes como el de Estados Unidos. Esto por cierto debilita la cooperación y solidaridad global que debería existir entre países frente a una crisis global de esta naturaleza. Y que debería fortalecerse para futuras crisis que podamos tener como humanidad. 

Finalmente se plantea la necesidad que los líderes del mundo desarrollen un plan global que comprenda: compartir información confiable entre los países, coordinar la producción y distribución global de material médico, envío de médicos, enfermeras y expertos a países en situación de mayor gravedad, crear un red de seguridad económica mundial y formular un acuerdo para reanudar los viajes de personas entre países.

Para Zizek, la epidemia de coronavirus no sólo señala el límite de la globalización del mercado, sino también el límite aún más fatal del populismo nacionalista que insiste en la plena soberanía de los Estados: se acabó lo de ‘América (o quien sea) primero’, ya que América sólo puede salvarse mediante la coordinación y la colaboración mundial. 

Para Byung Chul Han el éxito en la defensa del coronavirus en los estados asiáticos se debe a una cuestión cultural (confucianismo), tienen una mentalidad autoritaria y las personas son más obedientes y confían más en el Estado. La vida social está organizada en forma más estricta y la vigilancia digital es aceptada. Impera el colectivismo en lugar del individualismo de occidente. Hay un control activo de las personas desde la biopolítica y la psicopolítica. Al parecer el big data ha sido más eficaz que el cierre de fronteras que representa el viejo modelo de soberanías.

Byung-Chul Han parece enfrentarse a la visión de Zizek sobre el golpe que la pandemia ha dado al capitalismo, dando lugar a un nuevo comunismo. Según aquél  el capitalismo seguirá y el virus no es capaz de hacer la revolución. La solidaridad en guardar distancias mutuas no es una solidaridad que permita soñar con una sociedad distinta, más pacífica, más justa. Confiemos en que tras el virus venga una revolución humana. Somos las personas dice, dotadas de razón quienes tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad, para salvarnos a nosotros, para salvar el clima y nuestro bello planeta.

Sin embargo, para Slajov Zizek 

“Las cuarentenas y medidas similares, por supuesto, limitan nuestra libertad, y se necesitan nuevos Assanges para sacar a la luz sus posibles usos indebidos. Pero la amenaza de infección viral también dio un tremendo impulso a nuevas formas de solidaridad local y mundial, además de dejar clara la necesidad de control sobre el propio poder. La gente tiene razón en responsabilizar al poder del estado: tienes el poder, ¡ahora muestra lo que puedes hacer! El reto al que se enfrenta Europa es demostrar que lo que hizo China puede hacerse de forma más transparente y democrática.”

Civilización o barbarie

Aunque la vida vuelva a la normalidad, no será la misma normalidad que antes del brote. Las cosas a las que estábamos acostumbrados como parte de nuestra vida diaria ya no se darán por sentadas, tendremos que aprender a vivir una vida mucho más frágil con amenazas constantes. Tendremos que cambiar toda nuestra postura ante la vida, ante nuestra existencia como seres vivos entre otras formas de vida. 

Para el filósofo estamos frente a una situación meramente política, de elección radicalizada entre civilización y barbarie.  

En los debates en curso nos dice ya se aprecian signos de restricción de la solidaridad incondicional, como es el papel de los “tres sabios” si la epidemia toma un rumbo más catastrófico en el Reino Unido. Podrían disponer que a los pacientes del Servicio Nacional de Salud (NHS) se les niegue la atención para salvar sus vidas durante un grave brote de coronavirus si las unidades de cuidados intensivos están luchando para hacerle frente. ¿En qué criterios se basarán los “tres sabios”? ¿Sacrificar a los más débiles y a los más viejos? ¿Y esta situación no abrirá espacio para una inmensa corrupción? ¿No indican tales procedimientos que nos estamos preparando para promulgar la lógica más brutal de la supervivencia del más fuerte? 

Más que a la barbarie abierta, Zizek teme a la barbarie con rostro humano – despiadadas medidas de supervivencia aplicadas con pesar e incluso simpatía, pero legitimadas por las opiniones de los expertos. En resumen, su verdadero mensaje podría ser que tendremos que reducir la premisa básica de nuestra ética social: el cuidado de los ancianos y los débiles. Italia lo advirtió en su momento.

Los medios de comunicación han informado de que Trump ofreció mil millones de dólares a la empresa biofarmacéutica CureVac, con sede en Tubinga, para asegurar la vacuna “sólo para los Estados Unidos”. El ministro de salud alemán, Jens Spahn, dijo que la adquisición de CureVac por la administración Trump estaba “fuera de negociación”; CureVac sólo desarrollaría una vacuna “para todo el mundo, no para países individuales”. Aquí tenemos otro ejemplo de barbarie.

Considera que será necesario reconstruir la confianza mutua entre la gente y los estados a nivel local.

Su opinión es que la epidemia de coronavirus es una especie de ataque al sistema capitalista mundial, una señal de que no podemos seguir como hasta ahora, de que se necesita un cambio radical. Se trata de reflexionar sobre un triste hecho de que necesitamos una catástrofe que nos haga capaces de replantearnos los rasgos básicos de la sociedad en la que vivimos. 

Y no se trata sólo de amenazas virales, sino que hay otras catástrofes que se vislumbran en el horizonte o que ya están ocurriendo: sequías, olas de calor, tormentas masivas, etc. En todos estos casos, la respuesta no es el pánico sino el trabajo duro y urgente para establecer algún tipo de coordinación mundial eficiente. 

Una cosa es segura: el aislamiento por sí solo, la construcción de nuevos muros y más cuarentenas, no hará el trabajo. Se necesita una solidaridad total e incondicional y una respuesta coordinada a nivel mundial, una nueva forma de lo que una vez se llamó comunismo. 

Mirando adelante

Debemos dejar de lado las teorías conspirativas, del mismo modo que resulta difícil diferenciar entre rumores y buena comunicación. Lo realmente difícil de aceptar es el hecho de que las actuales epidemias son el resultado de la contingencia natural en su estado más puro, que acaba de ocurrir y no esconde ningún significado más profundo. En el orden más amplio de cosas, somos una especie que no importa. 

Otro de los aspectos que la pandemia y sus impactos ha acelerado es el uso de las tecnologías exponenciales: robótica, inteligencia artificial, sensores y redes, drones, biotecnología.  Esto es un aspecto muy positivo desde la resolución de esta crisis y su control. Y acelerará los procesos de digitalización en el mundo empresario. La automatización laboral de la que tanto se hablaba, sumado a la utilización masiva del trabajo a distancia. Ciertamente esto implicará la necesidad de reentrenamiento de empleados para nuevas tareas y seguramente una reducción en los costos de operación. Si hay algo que deberán enfocar las empresas es la reducción de costos y simplificación de procesos. Necesario esto en un escenacio de reducción de ingresos y crecimiento de actividades inciertos.

Para Zizek, no es una visión de un futuro brillante sino más bien de un “comunismo de desastre” como antídoto del capitalismo de desastre. Cree que el Estado no sólo debe asumir un papel mucho más activo, organizando la producción de cosas que se necesitan urgentemente como máscaras, equipos de prueba y respiradores, secuestrando hoteles y otros centros turísticos, garantizando el mínimo de supervivencia de todos los nuevos desempleados, y así sucesivamente, haciendo todo esto abandonando los mecanismos del mercado. 

La renta básica universal ya está nuevamente en la agenda para mitigar las transiciones en los modelos laborales. La proporción de “freelancers” crecerá significativamente.  Incluso Trump está considerando una forma de ingreso básico universal, un cheque de 1.000 dólares para cada ciudadano adulto. Se gastarán billones violando todas las reglas convencionales del mercado. 

Habrá un redimensionamiento empresario que pensamos debería espejarse también en la dimensión de los estados, del sector público, de la burocracia gubernamental. Los ingresos fiscales decrecerán con la caída de la actividad económica. 

Si hay algo que pensamos pueda proseguir a partir de la pandemia son nuevos hábitos de consumo, el reperfilamiento de un consumidor más moderado, más conciente, más civilizado. 

Para Zizek,  hay una inesperada perspectiva emancipadora escondida en esta visión de pesadilla. Debo admitir nos dice, que durante los últimos días, me he encontrado soñando con visitar Wuhan. ¿Las calles medio abandonadas de una megalópolis – los centros urbanos generalmente bulliciosos que ahora parecen una ciudad fantasma, las tiendas con puertas abiertas y sin clientes, sólo un caminante solitario o un coche aquí y allá, los individuos con máscaras blancas – no proporcionan la imagen de un mundo no consumista a gusto consigo mismo? 

Incluso las máscaras blancas que usan las pocas personas que andan por ahí proporcionan un bienvenido anonimato y la liberación de la presión social para el reconocimiento. 

Pensamos que habrá un cambio significativo en el retail, en el comercio minorista. Las experiencias virtuales crecerán basadas en la singularidad del usuario y reemplazarán a las experiencias físicas de los centros comerciales de multiconsumo y entretenimiento. La realidad virtual aumentada y la inteligencia artificial harán una convergencia acelerada para crear estas nuevas experiencias.

Los modelos educativos también serán objeto de revisión a partir de la posibilidad de la enseñanza a distancia que se está desarrollando con éxito mediante plataformas educativas como blackboard o google classroom.

Los conglomerados urbanos que se pronosticaban como tendencia creciente irán probablemente en sentido contrario. El uso masivo del teletrabajo acelerarán la vida familiar en lugares más abiertos, menos poblados y en contacto con la naturaleza.

La madre naturaleza

Otro aspecto que esta crisis nos dejará es la reconsideración de los impactos que el modelo económico antropocéntrico ha producido en la naturaleza, en el medioambiente y en los ecosistemas. Las observaciones sobre evidencias de menor contaminación desde la detención de las actividades económicas llevará a una aceleración en el uso de energías renovables y de un modelo de economía circular más avanzado.

Para Zizek, lo más perturbador que podemos aprender de la actual epidemia viral: cuando la naturaleza nos ataca con virus, en cierto modo nos está enviando nuestro propio mensaje. El mensaje es: lo que me hiciste a mí, ahora te lo estoy haciendo a ti. 

El economista de recursos ambientales Marshall Burke dice que hay una relación comprobada entre la mala calidad del aire y las muertes prematuras relacionadas con la respiración de ese aire. “Teniendo esto en cuenta”, dijo, “una pregunta natural – si bien es cierto que es extraña – es si las vidas salvadas por esta reducción de la contaminación causada por la perturbación económica de COVID-19 excede el número de muertes por el propio virus”. “Incluso bajo suposiciones muy conservadoras, creo que la respuesta es un claro ‘sí’.” Con sólo dos meses de reducción de los niveles de contaminación, dice que probablemente salvó la vida de 4.000 niños menores de cinco años y 73.000 adultos mayores de 70 años sólo en China. 

Finalmente, pensamos que uno de los aspectos que deberán revisar los líderes gubernamentales es la calidad y sustentabilidad de los sistemas de salud. Aquí el uso de nuevas tecnologías será la manera de enfocar el modelo hacia la prevención y a la vez reducir costos y mejorar la calidad de los servicios de salud.

Algunas predicciones

Para entender cuáles son las expectativas que tienen las personas en la evolución de algunas cuestiones vinculadas a la pandemia, Peter Diamandis desarrolló una plataforma llamada Future Loops, que combina inteligencia humana y machine learning mediante un loop simbiótico para predecir algunas situaciones. 

Hasta el momento los temas objetos de consulta han sido los siguientes.

Cuándo el índice Dow Jones Industrial Average tocará su punto más bajo. El 74% de las respuestas dice que será en la semana del 8 de junio de 2020.

Cuándo finalizará nuestro confinamiento en casa en USA. Hasta ahora un 15% dice en la semana del 15 de junio. La mayoria de las respuestas se concentran en julio y junio. Y un 7% dice despúes del 31 de agosto.

Cuándo será la fecha más próxima en la que la FDA aprobará la primera vacuna para el COVID-19. Los resultados fueron optimistas ya que la comunidad predijo que será en 8,64 semanas desde la encuesta, o sea para la semana del 19 de Diciembre de 2020.

Cómo cambiará la gestión de la salud después del COVID-19. Esta indagación se basa en su premisa de que uno de los cambios que se reafirman es pasar de un modelo que trata a las personas despúes que se enferman, sin analizar las causas, a un modelo preventivo de control de los parámetros de salud utilizando sensores biológicos. Entonces qué entidad liderará el sistema de “salud en casa”: Apple, Google, Amazon, un jugador tradicional, una nueva start up o el gobierno.

Tanto gobierno como una empresa existente tuvieron muy poco apoyo. Cerca del 29% se inclinó por una nueva start up, reconociendo la necesidad de un nuevo enfoque y que los negocios atrincherados impiden las soluciones creativas y que las organizaciones exitentes con intereses no pueden concebir. El segundo lugar lo ocuparon Apple y Google y el tercero más lejos con la mitad de favoritos fue Amazon.

Peter es optimista en el largo plazo, a pesar de la situación de quiebras empresariales, el desempleo y un sistema de salud colapsado.

Se basa en tres razones:

  1. La raza humana nunca antes enfrentó a un enemigo singular y estamos respondiendo al unísono en números record. Entre 100 y 200 millones de médicos, científicos, enfermeras, ingenieros y tecnólogos movilizados. Realizando decenas de miles de experimentos en paralelo, compartiendo información con transparencia y velocidad como nunca antes. Nuevos diagnósticos, terapias, antivirales y vacunas están pasando hacia la sociedad a velocidad exponencial.
  2. Podría haber sido mucho peor. Vamos a estar mejor preparados para la próxima vez. Desde lo práctico la pandemia nos puso al tanto de manera brutal sobre fallas y los puntos débiles en la conexión de nuestro sistema económico, sistema de salud y canales de comunicación.
  3. Hay oportunidades extrordinarias para los emprendedores hacia adelante. Por el talento destacado disponible debido al desempleo actual. Por la disponibilidad de múltiples activos que puedan ser reenfocados para aplicaciones de mayor valor. Y además habrá las mejores oportunidades de compra de títulos valores cuando el mercado esté listo.

El recorrido que hemos hecho de los principales referentes que están analizando qué cambios necesitan nuestros sistemas políticos, sociales y económicos nos da cuenta de un tiempo de transición, de creatividad que como líderes con propósito debemos aprovechar. Creemos que es un buen momento para desarrollar habilidades para reinventar nuestros negocios y dotarlos de nuevas capacidades. Pensar en cómo digitalizar procesos, activos, productos o servicios para luego desmonetizarlos y democratizarlos. 

En las cuestiones de la gobernanza global coincidimos que, cualquiera sea el nombre que le demos, tal como surge de las visiones que hemos compartido en esta nota, el sistema económico y social necesita de  una mayor cooperación a nivel global para enfrentar situaciones como esta catástrofe global. Y es el momento también de replantear la forma de mitigar las inequidades existentes. Creemos que las maneras de representarnos como sociedad en las administraciones de gobierno pueden ser revisadas para asegurar un modelo humanista que sea  fiscalmente sustentable.

Y por sobre todo, motivamos a cultivar nuestra mente y enfocarla en cosas positivas que reforzarán nuestra resiliencia para enfrentar los nuevos desafíos.

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